Embarazo

Me enteré muy temprano que estaba embarazada y di a luz a las 40 semanas y un día, con esto se entiende que tuve un embarazo bastante largo y andaba yo medio desesperada por dar a luz. 

Estar embarazada ha sido una de las experiencias más  impresionantes y complicadas que he tenido en  mi vida, y no precisamente por lo difícil. Ha sido una experiencia muy enriquecedora donde he conocido una nueva versión de mi, llena de momentos inesperados, y no, no es como me lo contaron.

Las hormonas traicioneras que no ves venir, se apoderan de ti provocando reacciones extrañas a situaciones cotidianas, que no identificas de dónde han salido y que al mismo tiempo tratas de justificar por el mismo hecho de que no entiendes que haya algún problema contigo.

Estando embarazada solía decir que me sentía esclava de la madre naturaleza,  y así lo era, en un sentido bastante amplio, pues sentía que ya mi cuerpo no me pertenecía y todos los días me pasaba algo nuevo a lo que todo el mundo le tenía una explicación, que muchas veces yo encontraba sin sentido. Había pasado a ser propiedad de la comunidad, donde todos, de buena fe, se sentían en la posición de tomar decisiones con relación a los cambios de mi cuerpo y mi estilo de vida. No es que esté mal ni bien, es simplemente que esto puede ser un poco chocante para una persona que ha tratado siempre de ser independiente del criterio colectivo a la hora de tomar decisiones. Tu cuerpo responde  a la vida de una forma diferente a la que estás acostumbrada, en mi caso, comí cosas que no me gusta comer, dije cosas que no quería decir, bañarme y acostarme en mi cama se volvieron deportes extremos y literalmente me comía todo lo que me pusieran al lado. Por ejemplo, siendo poco dulcera por gran parte de mi vida, de repente me convertí en una máquina come dulces donde además de comerlo todo, no lo quería compartir con nadie. Eso para mi fue la señal de que tenía que ceder ante mis nuevos impulsos y permitirme disfrutar (como pudiera) de esta nueva etapa donde a pesar de no entenderlo, estaba pasando e iba seguir cambiando.

No me molestaba que me tocaran la barriga, (tal vez porque nunca me la tocó un extraño) pero agradecía de manera especial a quienes me avisaban antes. Me sorprendí al ver que la actitud de la gente en la calle, como me cuidaban en el banco, en un carro público, en las tiendas; tenía el prejuicio de que al dominicano no le importaba eso, pero mi experiencia me demostró todo lo contrario. Desde muy temprano en el embarazo hice las pases con las estrías, entendiendo que esas serían como “mis marcas de guerra”, osea, no era que las estaba buscando, pero si me salían no pasaba nada. Gracias a mis mujeres (madre, tías, hermanas, suegra, amigas), esposo y público en general (xD), me pasé todo el embarazo con la barriga llena de cremas y aceites y no me salió ni una.

Me molestaba mucho que la gente me dijera cosas como: duerman ahora que luego no se va a poder, pues desde muy temprano en mi embarazo, dormir se convirtió en un lujo al que yo no tenía acceso muy seguido.  Soy vegetariana y no subí mucho de peso, así que se imaginan esto fue otro tema. No se si yo estaba super sensible o “ese niño te esta comiendo viva” no es un comentario agradable que hacerle a una mujer embarazada.

Honestamente esperaba otro tipo de cambios hormonales, volverme histérica y cosas por el estilo, pero me sorprendió bastante identificar esas reacciones, antes que en mí, en las personas que me rodean. Verás, el embarazo es una experiencia muy personal, pero cuando una mujer se embaraza, su entorno también, nace una madre, pero también un padre, tíos, abuelos y demás hierbas aromáticas, que tienen que lidiar con su nuevo rol y muchas veces no entienden cómo, ni saben por donde empezar.

Si no has estado embarazada mi intención no es asustarte, pero no quiero darte falsas expectativas, solo quiero expresar de la manera más llana posible mis vivencias, lo bueno y lo malo; y no debo dejar de mencionar que, si bien en todos los casos hay muchas similitudes, esta es una experiencia muy personal y diferente para cada mujer.

 

No importa lo suave o lo fuerte de tu embarazo, no importan los malestares, los malos ratos, el constante cambio, lo importante es tener un buen sistema de apoyo, es ir disfrutando el proceso un día a la vez, es aprovechar cada momento que tengas para cuidarte y transmitirle a tu bebé todo tu amor, es poder crecer a la altura de la responsabilidad que te espera a sabiendas de que cuando veas su carita te darás cuenta que todo ha valido el esfuerzo.

Es literalmente mágico lo que pasa con tu cuerpo, que un ser humano completo e independiente crezca dentro de ti, ir conociéndose poco a poco y descubrir que incluso antes de nacer tiene personalidad, descubrir sus facciones en las sonografías, sus movimientos. Ver en lo que te vas convirtiendo a medida que pasa el tiempo y disfrutar cada paso como si el tiempo se detuviera y al mismo tiempo mirar hacia atrás y sentir que ha pasado una vida y te has convertido en una nueva persona.

 

 

Photo by Kewei Hu on Unsplash

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